69 preguntas a Ercole Lissardi

En busca de un autor

29 de agosto de 1997

Ercole Lissardi es un escritor que nadie conoce. Publicó hasta ahora el libro de rela-tos Calientes y las novelas Aurora lunar y Últimas conversaciones con el fauno. El autor utiliza seudónimo, y sus libros se especializan en situaciones y lenguaje “explícito”, navegando en la ambigua frontera entre la pornografía y el erotismo. Dice estar muerto, aun cuando sus libros siguen apareciendo. Nunca concedió entrevistas. A través de Fin de siglo, la editorial que acaba de publicar su última novela, la redacción de tres envió el jueves 21 de agosto un cuestionario a Lissardi. E1 viernes 22, telefónicamente, una voz que decía ser Lissardi pedía que “no podaran” sus respuestas. Afirmaba, además, “estar muerto”. El martes 26, por la mañana, llegaron las respuestas al cuestionario con una aclaración previa. Aquí publicamos, introducción, preguntas y respuestas. Lissardi insiste en estar muerto y, para eso, creó un intermediario.

Conocí al que hay llamamos Ercole Lissardi a mediados de 1993 durante una visita a Buenos Aires que él mismo calificó de “fugaz “. Tuvo la amabilidad de querer devolverme personalmente un cuestionario que –como quien lanza una botella al mar con un mensaje– tres años antes yo le había dejado al impresor de la primera edición de Últimas conversaciones con el fauno para el caso de que volviera a ver al escritor. Lissardi era por entonces un hombre de algo más de cuarenta años, alto, robusto, ancho de espaldas y con la cara –ceja y nariz partidas, inclusive– de un boxeador. Compartí con él sólo unos minutos, pero creo que puedo decir que era alguien que hablaba poco, alguien a quien le incomodaba decir sus pensamientos, aunque cuando lo hacía lograba formularlos con admirable claridad y sin agresividad alguna, acompañando siempre sus palabras y sus gestos con una semisonrisa amable que creo que intentaba cumplir con la función de enfriar, de distanciar, de asordinar la perspectiva de un intercambio más extenso o más profundo. Supe por el señor Edmundo Canalda, de la editorial Fin de Siglo –a quien he tenido mucho gusto en suministrar mi ejemplar de la primera edición del Fauno, y a quien agradezco su generosa y creo que ya descartada sospecha de que yo pudiera ser Lissardi– que está usted interesado en la palabra del autor. Con mucho gusto le hago pues llegar el referido cuestionario que he estado pensando en ofrecer a la prensa desde la aparición póstuma de Calientes (1994) y Aurora lunar (1996). Creo que su mayor valor reside en que seguramente sea la única entrevista concedida por Lissardi. Me he permitido agregar algunas notas explicativas. Puede usted publicarlo bastando para ello con que deje constancia de mi autoría y de las circunstancias en que fue realizado, para lo cual alcanzaría con reproducir estas breves líneas a manera de introducción.
Diego de Onís.

1. ¿Quién es usted?
Ercole Lissardi. Cualquier otro nombre que haya tenido o tenga es irrelevante a todos los efectos1.

2. ¿Qué edad tiene?
Nací en un año excelente. Baste con decir que vio nacer la primera película del mejor cineasta que conozco.

3. ¿Es hombre?
Hombre, animal, planta o cosa. Según para lo que se me requiera.

4. ¿Es uruguayo?
Sí, pero como muchos uruguayos tengo más de un pasaporte. Signo de la precariedad de la identidad nacional.

5. ¿Estado civil?
También precario.

6. ¿Tiene hijos?
No.

7. ¿Por qué escribe con seudónimo?
Todos los nombres son seudónimos. No conocemos nuestro verdadero nombre. Si llegara a sernos revelado enloqueceríamos.

8. Descríbase.
¿Físicamente? Hace años largos, en una situación que adivinará fácilmente, un gorila me dio con el bastón en las corvas, y como estaba agarrotado por el miedo no se me doblaron las rodillas. Así que el tipo comentó: “Lindo lomo para la Guardia Republicana “. De manera que figúrese. ¿Mentalmente? Ya no me interesan más ni el pasado ni el presente. Trato de imaginar cómo va a ser vivir en el futuro remoto.

9. ¿Cómo es un día en su vida? ¿Qué hace en sus ratos de ocio?
Hasta hace poco trabajaba de sol a sol, como cualquier hijo de vecino. Ahora, puesto que fui Elegido, me preparo para la Batalla. Antes, en mis ratos de ocio, leía y pensaba. Ahora ya no hay ratos de ocio. Todo lo consumen los preparativos.

10. En caso de ser hombre, ¿experimenta erecciones matinales?
No últimamente. Pero las recuerdo con lágrimas en los ojos, como las de Tognazzi en aquella película en que miraba a las alemanas desnudas tomando el sol y lloraba.

11. Según su ficha biográfica usted nació en 1950. ¿Cuáles son sus primeros recuerdos?
Mi primer recuerdo es reventarme la frente contra una puerta de vidrio.

12. Hable de su primera experiencia sexual.
Todos los ingredientes están en Corazón metódico, un cuento por ahora inédito3.

13. Hable de la última.
Estoy escribiéndola. Y como usted sabe lo que se está escribiendo no se cuenta4.

14. ¿Usa preservativo?
Me sucede.

15. ¿Por qué?
Para qué, más bien.

16. En caso de contestar afirmativamente, ¿qué tipo y marca?
Sólo “paso” marcas si me pagan por hacerlo.

17. En caso de ser hombre, ¿practica las actividades que el estereotipo ubica como “masculinas” (fútbol, etcétera)? Lo mismo en caso de ser mujer (costura, etcétera).
He incurrido abundantemente en actividades tipo macho. Esta es la pregunta que más me costó responder. No porque me interpele, me provoque dudas o reticencias, sino porque no hay encare que me resulte más ajeno que el de ver a las personas (y a mí mismo en primer lugar) en términos de estereotipos.

18. ¿Cuando comenzó a escribir?
En el quinto año de escuela. Me sentaba en los bancos del fondo durante la clase de catecismo y escribía poemitas contra Dios y los curas.

19. ¿Conserva algún rasgo de aquella escritura?
Notoriamente.

20. ¿Qué espera de las críticas que salgan sobre su libro?
Espero que estén motivadas por el mismo espíritu honesto y generoso al que yo invoco cuando escribo.

21. ¿Su literatura se inspira en la experiencia personal?
Por supuesto. Espero, eso sí, que la trascienda.

22. A nivel literario ¿cuáles son sus mayores influencias?
Esa, como usted sabe, es una pregunta imposible de responder. Quién sabe quiénes son los escritores que nos han influido. Probablemente muchos a los que ya no queremos nada o que hasta olvidamos. Le puedo decir quiénes son, hoy por hoy, los autores que tengo siempre al alcance de la mano, como algunos tienen la Biblia, a manera de escudo para los momentos amargos, en otras palabras, aquellos autores que quisiera que me hubieran influido: Elías Canetti, Arno Schmidt, Marcial, Witold Gombrowicz, Macedonio, Bulgakov, Lezama Lima.

23. ¿Tiene amigos escritores?¿Quiénes?
Tengo unos pocos. Sus nombres son un tesoro que no comparto fácilmente.

24. ¿Tiene enemigos escritores? ¿Quiénes?
Que yo sepa no los tengo. Pero no me importaría tenerlos. Porque cuento con que de tenerlos no habría hecho nada deliberado para ganármelos.

25. En su libro se repiten escenas en que la mujer tiene la vagina demasiado pequeña para el miembro del hombre. ¿Se trata de un “problema” personal?
No tengo ese “problema” personal, aunque no han faltado quejas. En todo caso definitivamente no tengo el problema contrario. Ya que lo menciona le adelanto que en la novela que estoy terminando hay una escena similar5. ¿Será pura casualidad? ¿Qué significado tendrá? Ninguno, creo, más allá del que le da el contexto.

26. ¿Cree en la clásica división entre erotismo y pornografía?
Por supuesto que no. “Pornografía” es una categoría policial. Una obra en la que hay sexo puede ser buena o mala, pero llamarla pornográfica es llamar a la Policía.

27. ¿Dónde ubicaría su literatura?
No escribo literatura erótica o pornográfica. Escribo lo que soy capaz de escribir, que según yo es acerca del combate entre la vida y la muerte. Después, eventualmente, viene Mengano y dice que lo que escribo es literatura erótica o pornográfica. Cosa que por lo demás ni me va ni me viene. Un libro si es bueno cumple con su destino, dígase de él lo que se diga.

28. ¿Y la de Henry Miller?
Miller era un buen escritor, y un espíritu poderoso pero vulgar.

29. ¿Y la de Bukowski?
No leí a Bukowski.

30. ¿Y la de Mario Benedetti?
No me interesa.

31. ¿Escribe literatura que no sea erótica (o pornográfica)?
No recuerdo haber escrito nunca un texto en el que la sexualidad no esté en el medio de todo lo que pasa.

32. ¿Ve películas pornográficas?
Estoy seguro de que tarde o temprano va a haber gente realmente capaz haciendo cine con sexo explícito. El imperio de los sentidos indicó claramente el camino. Las posibilidades que abrirá esta revolución serán absolutamente maravillosas.

33. En caso afirmativo, ¿qué escenas te gustan más?
Por definición una buena escena es aquella en la que el ser íntimo de un personaje es expresado mediante sus actos. Cuanto más precisos y peculiares éstos, más preciso y peculiar aquél.

34. ¿Qué lee habitualmente?
No leo diarios ni revistas, sólo libros. Leo de manera absolutamente asistemática, sin plan alguno. Cualquier cosa puede hacerme aterrizar en un libro, pero no me lleva más de un par de páginas saber si voy a seguir leyéndolo o no. Nunca leí un libro por obligación. Leer –como escribir– es para mí una actividad compleja e intensa en la que implico todo mi ser, no puedo invertir esfuerzo en leer –o escribir– algo que no me sea verdaderamente significativo.

35. Utiliza abundantes referencias literarias. ¿Necesita afirmar su erudición para atenuar –justificar- el impacto de su literatura de sexo explícito?
“Atenuar”, ‘justificar” implicarían tener en cuenta el efecto sobre los demás de lo que escribo. Y no es así. Me parece evidente que escribo sin más freno que mis propios límites y talentos.

36. ¿Cuáles son sus autores preferidos?
Supongo que son los que en su pregunta 22 le daba como los que tengo siempre a mano. Pero le aseguro que si el criterio de invocación no es restrictivo la lista pasa los mil muy fácilmente.

37. ¿Le gusta la poesía?
Por supuesto. A algunos poetas (Blake, Quevedo, Lucrecio, Michaux, Ovidio) los leo a menudo.

38. ¿Le gustan los/las adolescentes?
Por cierto que sí. En todos los sentidos que guste imaginarse. Relacionarse con ellos es recibir transfusiones de vida e inocencia. Aprendí que al involucrarse con ellos hay que asumir que los plazos vitales son diferentes y que por consiguiente todas las puertas y las ventanas tienen que quedar abiertas. Me gusta imaginarme que les retribuyo aportando una mirada que no por experiente se ha vuelto pesimista o corrupta. Me duele la orfandad espiritual de los adolescentes de hoy.

39. ¿Siente culpa por eso?
¿Culpa por amar a los adolescentes? Claro que no.

40. ¿Siente culpa por algo?
Inevitablemente al vivir, aun sin quererlo, hay gente a la que herimos, expectativas que defraudamos, caminos que equivocamos. Y uno a veces se siente culpable de ciertos daños. Lo importante es aprender y no repetir.

41. Los lugares comunes de lo erótico, ¿los utiliza con algún propósito?
Se puede retomar lugares comunes y tratar de que se vean como si se los usara por primera vez despertando la verdad que está adormecida en ellos.

42. En el caso de que sea hombre, hable de las mujeres inteligentes.
Aunque todos estamos equipados por igual para producirla, la inteligencia sigue siendo misteriosamente un bien escaso. Lo poco que hay creo que está repartido equitativamente entre los hombres y las mujeres.

43. Hable de las mujeres-niñas.
Creo que el mundo tal y cual funciona tiende a una infantilización de los ciudadanos, tiende a abortar los procesos normales de maduración. El sistema de control ideológico que es el consumismo funciona en ese sentido. Nuestro país agrega, con la dificultad de acceso al trabajo de los jóvenes, más trabas a la maduración. Hay todo un gestual de aniñamiento, que todos conocemos, en el que aflora esta patología social.

44. Hable de las mujeres cómplices.
Me parece que en la pareja perfecta, en el andrógino de cuatro patas, cada uno es cómplice del otro en el proyecto profundamente subversivo de realizar radicalmente su Ser.

45. Hable de las mujeres permisivas.
Hay hombres permisivos y mujeres permisivas. La permisividad es una actitud existencial básica. (Por eso en su momento, contra todas las apuestas, prosperó el quietismo.) Sirve para llegar a donde hay que llegar si es trabajada por la razón y no por la estupidez.

46. Hable de las mujeres putas y puras.
Que lo haga el que utilice esas categorías. Yo no las utilizo.

47. ¿Estos son algunos de sus personajes?
Nunca los miré desde este ángulo. Revisando lo que tengo publicado y lo inédito6 creo que hay personajes que padecen de infantilismo y personajes cómplices, y creo que no hay personajes permisivos, ni hay personajes inteligentes en el sentido fuerte de la palabra.

48. En lo que escribe hay un cierto aire de protección hacia las mujeres.
Quisiera poder hacer bien y evitarle el mal a todo el mundo, no sólo a las mujeres.

49. A nivel del lenguaje, ¿su intención es ser provocador?
Por supuesto, estoy contra los guetos, las exclusiones y las censuras, también en el terreno del lenguaje. La tendencia planetaria al empobrecimiento del lenguaje es la consecuencia de la tendencia al empobrecimiento del espíritu. Y cuanto más espiritualmente raquíticos y miedosos seamos más fáciles somos de controlar y manipular.

50. ¿Tiene más libros escritos?
Dos: una recopilación de cuentos y una novela que estoy terminando. Es todo7.

51. La muerte, junto con el sexo, ¿es un tema que le interese especialmente?
Aprendí, con Canetti, a asumir que la muerte es una ofensa intolerable. Creo que, al menos en parte, mi escritura es una rebelión contra esa ofensa. Sexo y muerte son las antítesis absolutas. Una conduce a la plenitud y la otra a la nada. No es posible referirse a una sin implicar a la otra. Lo que me parece que yo hago es partir de esa evidencia y convocar a ambas a la batalla.

52. ¿La muerte tiene un rol de justificador de las experiencias sexuales?
Lamentablemente muchos no pisan el acelerador hasta que se prende la luz amarilla. Aprenden tarde o nunca lo que la sexualidad tiene para darnos aparte de cosquillas y bebés.

53. ¿Escribe porque se está muriendo? ¿Está enfermo?
Sí8.

54. ¿Cuál es el método para narrar lo íntimo y lo privado de forma que al hacerlo público y explícito no resulte chocante? ¿Uno de los recursos es usar a la muerte como elemento justificador?
Supongo que si hay un método debe de consistir en escribir honestamente, no en usar “elementos justificadores”.

55. Francisco Acuña de Figueroa presentó en su Nomenclatura y apología del carajo una variedad de sinónimos para la palabra pene. Pancho Cabrera hizo lo mismo, aunque en número sensiblemente menor, con la vagina, en su Nomenclatura y apología de la concha. ¿Por qué hay más sinónimos para el pene que para la vagina?
Supongo que porque los hombres a lo largo de la historia de nuestra cultura occidental han sido los dueños y detentadores de la escritura, una de cuyas funciones básicas es ponerle nombres a las cosas. Es obvio que las mujeres ya han empezado a emparejar los cartones. En mi caso puedo decirle que pocas cosas me darían tanto gusto como saber que lo que escribo tiene un público femenino, porque entre otras cosas, ser honesto al escribir sobre sexo implica escribir con la parte masculina y con la parte femenina que todos tenemos.

56. Haga su propia lista de sinónimos de pene y vagina.
Nunca hago listas de nada. La noción, el gusto y la práctica del inventario me son muy ajenos.

57. ¿No teme que lo tilden de pornógrafo?
Esforzándome podría llegar a temer que me digan que no tengo talento o que soy un mentiroso. Si viviera en un Estado policial temería que me tilden de pornográfico. Le repito que pienso que si un libro es bueno cumplirá su destino dígase de él lo que se diga.

58. ¿Qué opina de los intelectuales uruguayos?
Los intelectuales uruguayos debieran de tomar nota de lo que pasa con el fútbol uruguayo: antes éramos los primeros, ahora casi somos los últimos, aunque algunos de los nuestros sean cracks en el extranjero.

59. ¿Qué es el cuerpo?
Es el instrumento por medio del cual el alma se conoce a sí misma. Exprímele hasta el último jugo, húrgale hasta en el último tejido, agótale hasta la última energía si de veras quieres saber quién eres.

60. ¿Cree que las citas cultas salvan a lo que escribe de cierta censura o le permiten que algunos lectores prejuiciosos lo sigan leyendo?
Sí creo que haya gente a la que las “citas cultas”, como usted dice, le permitan seguir leyéndome. Sé también que no están ahí para eso. Al menos no deliberadamente.

61. “Hombre y mujer unidos por el desborde sexual, la orgía” se convierten en “el andrógino perfecto”. ¿Qué quiere decir con esto?
No recuerdo en absoluto haber escrito su entrecomillado. De todas maneras confieso que hay en mí un deseo intenso de realización de la unión total, de la pareja perfecta, del retorno a la unidad, al ser completo y superior, al andrógino. Creo que la añoranza de la utopía amorosa es algo que tienen en común mis dos novelas y algunos de mis cuentos. Creo asimismo que hay varios objetivos espirituales a los que se puede llegar por caminos opuestos como lo son la ascesis y la orgía.

62. ¿No teme la censura de los lectores en una época en que la promiscuidad (o el sexo fuera de la pareja estable) es cuestionada por aquellos que afirman que la pareja estable es la única defensa contra el sida?
No trabajo para el Ministerio de Salud Pública. Que cada uno haga su trabajo y vamos a andar bien. No creo en absoluto que la aparición de un nuevo virus, por más amenaza individual y colectiva que implique, vaya a determinar que la nueva moral sexual emergente en la segunda mitad del siglo XX vaya a parar al basurero de la historia.

63. En su libro hay lecciones sobre cómo hacer el amor: el cuidado en la penetración, el momento adecuado. ¿Es usted un amante preocupado por estas cosas?
Sí, lo soy, aunque la expresión “lecciones” corre por su cuenta. Hago todo lo que esté en mis manos por dar placer y evitar el daño.

64. “Lo más interesante de mí no es que me estoy muriendo, lo más interesante es quién soy” dice su fauno. ¿Usted cree lo mismo de sí? ¿Es más interesante para nosotros –los lectores– saber quién es usted que leerlo?
Supongamos que lo crea. De todas maneras la única forma de conocerme, de saber quién soy es leerme.

65. Los relatos del fauno son “como literatura fantástica. Excepto por las palabrotas” escribe en la página 16. ¿Es una autocrítica? ¿Es una crítica de alguien?
No. Son palabras que expresan una etapa en la evolución de un personaje.

66. ¿Cómo concilio el pansexualismo que pregona su personaje con su vida cotidiana?
No lo concilio. Ojalá pudiera. Es mi deseo pero no mi realidad. Kafka se sentía un cascarudo, pero no lo era.

67. ¿El personaje de la periodista fue creado para contestar las preguntas que le hubiera gustado que le hicieran?
No, hombre. ¿Cómo cree? Para empezar la pobre precisamente no hace nunca las preguntas que tiene que hacer. El personaje de la periodista está porque si no estuviera, el libro entero sería el monólogo de un fauno, cosa muchísimo más difícil de escribir. Escribí este libro en dos meses. El otro me hubiera llevado dos años. Y no soy capaz de cargar con un libro tanto tiempo.

68. Suponiendo que haya respondido que sí a la pregunta 53. ¿Cree que escribiría lo mismo si no estuviera enfermo?
Creo que sí. Cuando escribí el Fauno y luego durante el período en que escribía cuentos, no estaba enfermo. Y no hay mucha diferencia con lo que escribo ahora9.

69. ¿Qué le gustaría hacer antes de morirse?
(Está bien terminar en 69. El círculo se cierra, la energía se cortocircuita, el sistema se retroalimenta, el estertor final se extiende mansa e indefinidamente). Me gustaría viajar al espacio, me gustaría practicar la bondad a lo bestia, o sea como la Madre Teresa, y me gustaría vivir en un futuro remoto. Pero más que nada, antes de morirme, me gustaría volverme inmortal.

M.M. - G.E