Todo el tiempo
LEVRERO, MarioJorge Mario Varlotta Levrero tenía 27 años cuando se editaba “Strawberry Fields Forever”, el single de Los Beatles cuyas estrofas escogería para encabezar este libro. Hasta ese momento se había negado a escucharlos. Desconfiaba de las modas. Pero una tarde, comprando cigarrillos en un quiosco, se demoró un instante más de lo necesario con el cambio, lo suficiente para escuchar: Let me take you down, ‘cause I´m going to Strawberry Fields… nothing is real… La fascinación fue inmediata. “Nada es real”, dijo en los últimos años. “Sólo el amor y la muerte, pero de la muerte no estoy tan seguro”. En 2004 se marchó para siempre, sin aclarar el Misterio. Dejó más de veinte libros que no hacen otra cosa que alimentar esta confusión.
En los tres relatos que componen “Todo el tiempo” acaso se encuentre una respuesta a aquel Misterio. Pero ocurre a veces y nunca es posible reproducir la experiencia. Se trata de tres relatos, pero que tal vez podrían ser uno solo, una antigua y bella pieza de porcelana que por descuido alguien ha dejado caer al piso. Los personajes se proyectan unos sobre otros, los tiempos se mezclan, la realidad es observada a través de un espejo que proyecta oscuros y confusos reflejos. Los fragmentos están delante de nuestros ojos, pero no encajan: cualquier intento es en vano. Sin embargo, al mirarlos por separado, volvemos a creer que forman parte de ese antiguo jarrón. En su posible figura, en el dolor que nos produce su belleza anhelada, encontramos un aire familiar que creíamos perdido para siempre. El recuerdo de la totalidad de la que alguna vez formamos parte. He aquí la condena y la esperanza que guardan estas páginas.
Juan Ignacio Fernández Hoppe


